Después de enterarnos el año anterior de las festividades en honor a Santa Orosia, este año fuimos muchos más los que emprendimos la peregrinación a Jaca ya Yebra de Basa. En total, llegamos aa la celebración casi treinta peregrinos, en seis coches y algunos incluso en avión, y los españoles quedaron realmente muy emocionados de ver llegar a tantos compatriotas de Santa Orosia.
En la víspera de la fiesta, el 24 de junio, nos reunimos con otros peregrinos frente a la catedral de San Pedro en Jaca. Desde allí partimos en procesión hacia el cercano monasterio de las benedictinas, donde tuvo lugar la acogida oficial de los peregrinos. Luego todos regresamos a la catedral para la misa de apertura de la peregrinación. Esa misma noche nos trasladamos a la cercana Yebra de Basa, donde durante nueve días se reza cada noche, después de la misa, una novena a Santa Orosia, que siempre termina con una extensa canción narrativa sobre su vida.
Dado que la fiesta principal del 25 de junio se celebra simultáneamente en dos lugares, algunos de nosotros decidimos participar en Jaca, y otros en Yebra de Basa.
La peregrinación en Jaca comenzó por la mañana con la misa solemne en la catedral de San Pedro. Después, tuvo lugar la procesión con las reliquias de Santa Orosia, acompañadas por músicos y danzantes tradicionales, que recorrió el centro de la ciudad. El cortejo llegó hasta la plaza Biscós, donde el obispo impartió la bendición con los restos a la ciudad ya a los peregrinos. Luego siguieron momentos de veneración y presentaciones de los grupos de música y danza, todo acompañado por cánticos en honor a Santa Orosia. Finalmente, la procesión regresó a la catedral, donde las reliquias fueron devueltas a su lugar.
En Yebra de Basa, la fiesta comenzó muy temprano por la mañana. Tras la bendición inicial, emprendimos la peregrinación hacia el monte Oturia. En procesión se llevaba sobre andas la reliquia del cráneo de Santa Orosia, acompañada por sacerdotes, peregrinos con banderas y cruces, danzantes con trajes típicos y un coro. Tampoco faltaron los romeros — peregrinos representantes de los pueblos vecinos, vestidos con capas marrones y portando bastones tradicionales. Este año, por primera vez, una de esas capas ,la que lleva inscrito el nombre "Bohemia", fue llevada con orgullo por nuestro amigo, cuando normalmente siempre la porta un español.
Al final de la celebración en Yebra, durante la bendición conclusiva, el obispo de Huesca nos pidió que le entregáramos la bandera nacional checa, que habíamos llevado durante toda la peregrinación. Con gran solemnidad envolvió en ella el relicario de Santa Orosia, y así fue devuelto al templo de San Lorenzo en el pueblo. Este momento tan simbólico y emotivo quedó profundamente grabado en nuestros corazones...
El día siguiente, 26 de junio, nuestros amigos españoles nos ofrecieron a todo el grupo un almuerzo festivo junto a la Hermandad de la Cabeza de Santa Orosia. La despedida fue larga y entrañable, con la promesa de que el próximo año volveremos otra vez. :)





























